domingo, 3 de abril de 2011

CONFERENCIA EURÍDICE EN 35 mm




EURÍDICE EN 35 mm




Manuel González Riquelme



1. INTENCIONES



Orfeo desciende a los infiernos para recuperar a Eurídice. Eurídice es una ninfa (una dríade) o bien una hija de Apolo. Paseando un día por la orilla de un río de Tracia, fue perseguida por Aristeo que intentó violarla. Al correr por la hierba le mordió una serpiente y murió. Orfeo, inconsolable, descendió a los infiernos en busca de su esposa. Con los acentos de su lira encanta no sólo a los monstruos del Tártaro, sino incluso a los dioses infernales. Los poetas rivalizan en imaginación para describir los efectos de esta música: la rueda de Ixión deja de girar; la roca de Sísifo queda en equilibrio; Tántalo olvida su hambre y su sed. Hasta las mismas Danaides dejan de llenar su tonel sin fondo. Hades y Perséfone acceden a restituir a Eurídice a su marido que da tales pruebas de amor pero ponen una condición: que Orfeo vuelva a la luz del día, seguido de su esposa, sin moverse a mirarla antes de haber salido de su reino. Orfeo acepta y emprende el camino. Ha llegado hasta la luz del sol cuando le asalta una terrible duda: ¿No se habrá burlado Perséfone de él? ¿Le sigue realmente Eurídice? Y se vuelve. Pero Eurídice se desvanece y muere por segunda vez. Orfeo trata de recuperarla nuevamente pero esta vez, Caronte permanece inflexible y le impide el acceso al mundo infernal. Desconsolado ha de reintegrarse a los humanos.



Teniendo como hilo conductor las Eurídices contemporáneas (todas aquellas mujeres que han experimentado el descenso a los infiernos) presentaré tres cortos de temática diferente: Nasija (lapidación), Tight (anorexia), Dentro (corto conceptual sobre la mujer y sus miedos). Los temas podrían haber sido otros. Su elección ha sido arbitraria. Primero, la lapidación, aunque el corto es de 2006, es de candente actualidad. Hay prácticas sustentadas en la tradición que por su aberración no deberían ni plantearse en nuestro mundo contemporáneo. Segundo, Tight, un corto del 2007 que aborda otra problemática: la anorexia. Un trastorno alimentario que padecen jóvenes de ambos sexos, modelos, gimnastas, bailarines. Un conflicto de origen social y cultural basado en patrones y normas de conducta con pretensión de universalidad. Finalmente, un corto conceptual del 2010, Dentro, original, espléndida banda sonora, magnífica interpretación de María Bazán, verdadero homenaje al expresionismo alemán. El miedo en sentido amplio. Un miedo que resume todos los miedos. El miedo de la mujer ¿a qué? ¿Por qué?....



Lo que la fotografía es a la pintura, es el cortometraje al largo. En pocos minutos el director de cortos nos ofrece un tema, un motivo, un detalle que potencialmente podría formar parte de un guión de largo. La narración en el cine está limitada al tiempo. Una novela tiene un tiempo largo, tan largo como el autor quiera disponer, en cambio, en un corto el tiempo no se elige sino que se impone. El tiempo influye tanto en la forma como en el contenido. Los inconvenientes del largometraje referidos a guión, producción, localización, rodaje, se multiplica exponencialmente en el corto, si éste quiere contar una buena historia. De repente, los 90, 110 ó 120 minutos se ven reducidos a 2, 5, 10 ó 20 minutos. Una buena historia se convierte en una instantánea, apenas un guiño del obturador de la cámara. La gramática cinematográfica se ve constreñida a un impass o unas décimas de segundo. Las preguntas fundamentales en el cine son ¿qué se dice? y ¿cómo se dice? El tiempo como en la vida misma subraya un guión o lo destruye en milésimas de segundo. Toda temática es complicada. La arbitrariedad del signo lingüístico en el cine lo es aún más. La realidad es el objetivo de la cámara, el encuadre, la secuencia. Lo que está fuera del plano, no existe. El director observa un mundo que pronto será mi mundo, nuestro mundo. La aspiración del cine es la representación. Una representación es un pedazo de realidad. La violencia de género forma parte de la representación. La representación puede ser isomórfica de la realidad o no. En este caso, debe serlo. El cine puede ser un altavoz que denuncie esta realidad. Por su importancia y por lo que está en juego es un objetivo de primera categoría.

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